
Efectivos militares colombianos protagonizaron el sábado una incursión en la selva ecuatoriana en la que fue abatido el segundo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, conocido como Raúl Reyes.
El hecho fue calificado como una "agresión" por Quito, que recibió además el apoyo de Caracas y Managua demandando una condena internacional para el Gobierno de Álvaro Uribe.
Tras toda una jornada de duras acusaciones y reproches mutuos, los mandatarios de los tres países andinos accedieron a la petición del anfitrión de la cumbre, el presidente dominicano, Leonel Fernández, de mostrar con un apretón de manos su intención de que el conflicto no escale, aunque se mantuvieron algunas reservas.
"Y con eso, como país, quedaría superado este gravísimo incidente que tanto daño nos ha hecho", dijo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, para agregar momentos después que "el problema sigue latente".
Los presidentes y delegados del Grupo de Río, reunidos en la capital de República Dominicana, aplaudieron y vitorearon el gesto en el que se estrecharon las manos los presidentes de Colombia, Ecuador y de Venezuela, Hugo Chávez.
Luego, Uribe pidió también estrechar la mano a su homólogo nicaragüense, Daniel
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